COLOMBIA (Pulso) — Bogotá — Confirmado. El presidente de Colombia, De la Espriella, emitió una advertencia directa este domingo.
«El que se atreva a tocar un peso de eso, se las verá conmigo directamente», afirmó durante su primera alocución presidencial.
El mandatario ordenó extremar los controles sobre los recursos de la emergencia. Pidió a quienes distribuyen ayudas abstenerse de cualquier acto de corrupción.
El balance oficial del sismo del 10 de agosto: - 289 fallecidos - 4.187 heridos - 143 desaparecidos - 120.328 familias afectadas - 450 municipios golpeados en 15 departamentos - 26.945 viviendas destruidas; 127.557 averiadas - 285 centros de salud dañados - 2.838 establecimientos educativos afectados
Las pérdidas materiales se estiman en aproximadamente 30 billones de pesos colombianos. La cifra podría modificarse con el avance del relevamiento.
El Gobierno anunció el Plan Milagro de Reconstrucción. Contempla subsidios de arrendamiento, alivios en servicios públicos y programas de vivienda nueva y recuperada.
También se creará el Fondo Milagro, inspirado en el mecanismo usado tras el terremoto del Eje Cafetero de 1999. Su objetivo: centralizar y organizar los recursos de reconstrucción.
En desarrollo.
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La señal de De la Espriella es clara: el dinero de los contribuyentes y la ayuda humanitaria no serán botín burocrático. En Colombia, los fondos de emergencia han sido históricamente un imán para la corrupción. Un presidente que pone su nombre como garantía de control cambia el cálculo para quienes operan en la zona gris del aparato estatal. El Fondo Milagro, si replica la disciplina del modelo de 1999, puede ser la diferencia entre reconstrucción real y gasto público evaporado.


