COLOMBIA (Pulso) — El presidente de Colombia, De la Espriella, anunció este miércoles un acuerdo con el sector asegurador. El objetivo: acelerar indemnizaciones y subsidios tras el terremoto del 10 de agosto.
El Estado cruzará bases de datos oficiales con las compañías privadas. El fin es simplificar trámites en medio de la emergencia.
«Todos los reclamos a las aseguradoras serán atendidos y agilizados. Los afectados disponen de dos años para presentar las solicitudes ante las compañías aseguradoras», declaró el mandatario desde el Palacio San Carlos en Bogotá.
De la Espriella desmintió rumores sobre plazos inmediatos para tramitar reclamos. Precisó que inmuebles en estratos 1, 2 y 3, y viviendas de interés social, recibirán atención prioritaria. El resto de cotizantes no quedará desamparado, según el mandatario.
En casos con pólizas en distintas entidades, las aseguradoras deberán coordinarse entre sí. «No podemos trasladarle al ciudadano la carga de resolver trámites entre compañías mientras enfrenta las consecuencias de una tragedia como esta», argumentó.
El balance oficial al mediodía del miércoles registra 314 muertos. El Instituto Nacional de Medicina Legal recibió e identificó 319 cuerpos. Se suman 4.437 heridos y 262 desaparecidos.
El epicentro se localizó en San José del Palmar, departamento del Chocó. La catástrofe afecta 15 departamentos y 471 municipios. La cifra oficial de personas damnificadas asciende a 262.154.
En infraestructura: 30.664 viviendas destruidas, 136.946 averiadas, 302 edificios colapsados y daños en 3.470 colegios, 352 centros de salud y 71 puentes, entre otros.
La reunión con el gremio asegurador precede a la firma del decreto de emergencia económica, prevista durante el primer consejo de ministros de la administración. El decreto destinará recursos extraordinarios a la reconstrucción.
Lectura editorial. La respuesta de De la Espriella marca un contraste con la gestión de crisis de administraciones anteriores: coordina sector privado y Estado sin estatizar la solución. Poner la carga burocrática en las aseguradoras —y no en el ciudadano— es la lógica correcta. La libre empresa, bien orientada, puede ser el motor más rápido de reconstrucción.



