COLOMBIA (Pulso) — El presidente Abelardo De La Espriella presentó su hoja de ruta tras el terremoto de magnitud 7,4 del lunes 10 de agosto. Las zonas más golpeadas: Quibdó, Pereira, Cali, Manizales y municipios aledaños.
Tres pilares. El plan, denominado «plan Marshall» por el propio mandatario, arranca con evaluación estructural de edificaciones. El Ministerio de Vivienda desplegará un «ejército de profesionales» la próxima semana para diagnosticar cuántas casas requieren mejoramiento y cuántas deben reconstruirse.
El segundo pilar es el sector privado. Las empresas trabajarán con entes territoriales. Las viviendas con daño recibirán subsidio del Gobierno y créditos a tasas bajas de la banca, según el ministro de Vivienda, Beltrán.
El tercer eje es humanitario: albergues, alimentación y baños portátiles para la población desplazada.
44.000 familias sin techo. Ese es el dato central que el Gobierno debe resolver. La estrategia articula cajas de compensación y entidades territoriales para garantizar solución habitacional, confirmó Beltrán.
Fondo Milagro. La emergencia económica declarada por De La Espriella habilitará este fondo. Canalizará aportes nacionales e internacionales para reconstruir hospitales, colegios, inmuebles y aeropuertos afectados. Desde Cancillería se indicó que no se ha rechazado apoyo de ningún país.
Gremios aliados. Camacol, la Cámara Colombiana de Infraestructura, la Sociedad Colombiana de Arquitectos y la Asociación Colombiana de Ingeniería Estructural conformaron un comité técnico. Participaron en reunión con De La Espriella en el Palacio de San Carlos.
En el Chocó, epicentro del sismo en San José del Palmar, la reconstrucción respetará «las condiciones y decisiones de las comunidades», según el plan oficial.
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La respuesta del Gobierno De La Espriella marca un contraste nítido con la parálisis burocrática que suele seguir a las catástrofes en la región. Convocar al sector privado desde el primer momento —no después de meses de comités estatales— es la señal correcta. El Fondo Milagro, si opera con transparencia y auditoría independiente, puede acelerar la inversión sin convertirse en otro pozo de gasto público sin rendición de cuentas. Ese será el verdadero examen de este plan.



