CUBA (Pulso) — El 94% de los cubanos vive en pobreza extrema. Así lo confirma el IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH). El informe anterior registraba 89%. El salto: 5 puntos porcentuales en un solo año.
El OCDH usa el umbral internacional de US$1,90 diarios por persona. Con ese parámetro mide la capacidad real de subsistencia de los hogares.
Los datos de alimentación son contundentes. Ocho de cada diez cubanos dejaron de desayunar, almorzar o cenar al menos una vez por falta de dinero o alimentos. Nueve de cada diez no pueden garantizar las tres comidas diarias.
Los ingresos reflejan la misma caída. El 68% de los hogares declara ingresos mensuales inferiores a 20.000 pesos cubanos. Según el OCDH, eso equivale a aproximadamente US$30 mensuales.
A la crisis alimentaria se suman apagones, escasez de medicamentos y deterioro de servicios públicos. El informe anterior ya señalaba los cortes de electricidad como la principal preocupación de la población.
El descontento crece. Según el documento, las protestas aumentaron en distintos puntos de la isla. Organizaciones de derechos humanos denuncian represión contra manifestantes y críticos del Gobierno, según recoge el OCDH.
Pulso Global observa lo evidente: seis décadas de economía planificada y control estatal total producen este resultado. No hay libre empresa, no hay propiedad privada real, no hay mercado. Solo aparato. El régimen de Díaz-Canel no enfrenta una crisis coyuntural; administra el colapso estructural de un modelo que nunca funcionó para quienes lo padecen. El costo lo paga, como siempre, el ciudadano de a pie.



