CHILE (Pulso) — Confirmado. La presidenta de Copsa, Gloria Hutt, lanzó una advertencia directa este martes en un conversatorio de Clapes UC.
«Colombia y Perú acaban de cambiar gobierno y están muy abiertos a la inversión privada», dijo Hutt. «Posiblemente bajen las barreras para atraer inversiones y en ese caso Chile tiene que estar muy alerta para que los capitales que están pensando en América Latina sigan llegando para acá».
Hutt reconoció que Chile cuenta con estabilidad institucional. Pero advirtió que «todavía hay mucho más que perfeccionar».
El gremio identificó cinco ámbitos de mejora. Entre ellos: destrabar proyectos que tardan alrededor de 5 años en iniciar obras desde la adjudicación. También actualizar contratos que hoy se extienden 20 o 30 años sin mecanismos de ajuste. Y reequilibrar riesgos: según Hutt, «muchos de los riesgos del Estado se le han ido transfiriendo al sector privado».
Fernando Echeverría, presidente de la constructora Echeverría Izquierdo, aportó cifras concretas. Contratistas demandaron US$330 millones al Estado. Solo el 35% tuvo éxito. Y recuperaron apenas el 20% de lo reclamado. «La verdad que no es muy atractivo trabajar ahí», dijo. Los litigios judiciales tardan en promedio 4,3 años.
Echeverría también denunció competencia desleal con empresas extranjeras. Según él, estas acreditan experiencia con certificados que el Estado no puede verificar, no constituyen patrimonio en Chile y, ante problemas, «abandonan las obras y se retiran del país».
Carlos Cruz, ex director ejecutivo del CPI, señaló que el Estado debe ampliar su disposición a asumir riesgo —de tráfico, cambiario, de catástrofe— si quiere atraer más inversión privada en infraestructura.
Hutt también planteó extender las concesiones a infraestructura educacional y penitenciaria.
Lectura editorial. El cuadro es claro: el aparato estatal traslada riesgos al privado, tarda años en resolver controversias y ofrece contratos rígidos. Mientras tanto, vecinos con nuevos gobiernos pro-mercado compiten por el mismo capital. Chile tiene reputación institucional; lo que le falta es voluntad de reforma. Cada año de inacción es una licitación que se va a Lima o Bogotá.



