COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) actualizó el balance del terremoto del 10 de agosto. Corte: 6:30 a.m. del 20 de agosto.
Las cifras son contundentes. Muertos: 319. Heridos: 4.506. Desaparecidos: 260. Rescatados: 364.
El sismo de magnitud 7,4 —el más fuerte desde 1979, según el Servicio Geológico Colombiano— tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó. Profundidad: 96 km.
La destrucción abarca 15 departamentos y 476 municipios. Familias afectadas: 153.336, equivalente a 282.709 personas.
En viviendas: 163.492 con averías, 31.461 destruidas y 302 edificios colapsados. En infraestructura: 449 vías afectadas, 112 acueductos, 68 puentes vehiculares, 14 peatonales y cinco aeropuertos con daños. La Aeronáutica Civil mantiene suspendidas las operaciones en Pereira, Manizales, Armenia, Cartago y Buenaventura.
Servicios esenciales golpeados: 348 centros de salud, 3.483 centros educativos y 4.996 centros comunitarios afectados.
Desde el sismo principal se registraron 332 réplicas. Dos superaron magnitud 4,0.
El presidente De la Espriella cifró las pérdidas en cerca de $30 billones, según cálculos de una firma privada. De ese total, $24,5 billones corresponden a daños en edificaciones y $5,5 billones a infraestructura, en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas.
De la Espriella firmó el decreto de Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica para 14 departamentos, con vigencia inicial de 30 días. Además ordenó la creación del Fondo Milagro, inspirado en el Forec del terremoto del Eje Cafetero.
Lectura de Pulso Global. La respuesta de De la Espriella —decreto de emergencia, fondo de reconstrucción con modelo probado— apunta en la dirección correcta. La clave será la ejecución: el Forec fue eficaz porque operó con autonomía técnica y rendición de cuentas, no como aparato burocrático ordinario. $30 billones en daños exigen que el Fondo Milagro replique esa lógica. El dinero de los contribuyentes y la ayuda internacional merecen gestión transparente, no captura política.



