COLOMBIA (Pulso) — Pereira, Colombia — Los rescatistas piden silencio varias veces por hora. Escuchan. Esperan señales de vida bajo los escombros del centro histórico.
El sismo de magnitud 7.4 golpeó el lunes. Según Asocapitales, el número de muertos ascendió a 190.
El martes por la tarde, una mujer de 32 años fue rescatada con vida. Llevaba más de 30 horas atrapada bajo los escombros de un hotel. Los transeúntes vitorearon.
«Esperamos cualquier señal de vida, siempre teniendo la esperanza en alto», dijo Isabella Montoya, estudiante de medicina de 21 años que trabajaba como voluntaria.
El presidente Abelardo de la Espriella llegó el martes por la mañana a la zona afectada. Prometió una suspensión de tres meses en el pago de servicios públicos a residentes del departamento, más apoyo financiero para alojamiento temporal.
Sin embargo, familias que dormían a la intemperie en parques se quejaron de no haber recibido aún ayuda del Estado. El suministro eléctrico era irregular en gran parte de la ciudad.
El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, informó a los legisladores que el gobierno planea declarar una emergencia económica para liberar fondos. Eso otorgaría a De la Espriella autoridad temporal para emitir decretos económicos y tributarios sin aprobación del Congreso.
La mayoría de las exportaciones de café están suspendidas por la interrupción en el principal puerto exportador del país y bloqueos en carreteras clave. Los futuros del café arábica en Nueva York fluctuaban bruscamente, según la fuente.
El aeropuerto de Cali reanudó operaciones. Las pistas de Pereira, Buenaventura, Cartago y Manizales están disponibles solo para vuelos humanitarios y gubernamentales, según el Ministerio de Transporte.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el envío de 15.5 millones de dólares para refugio, alimentos y protección.
Esta catástrofe llega en la primera semana del mandato de De la Espriella, quien ganó con una ajustada victoria basada en promesas de combatir el crimen y revitalizar el crecimiento. La respuesta al desastre es ya su primera prueba de fuego.
Para Pulso Global, el cuadro es claro: el sismo agravará las dificultades fiscales de un país que ya enfrentaba un creciente déficit. El plan de austeridad de De la Espriella choca ahora con una reconstrucción costosa. La declaratoria de emergencia económica, si se concreta, ampliará el poder ejecutivo temporalmente. El mercado del café, termómetro global, ya acusa el golpe. La velocidad y transparencia en el uso de esos fondos extraordinarios definirán si el nuevo gobierno honra su promesa de orden e inversión.



