ARGENTINA (Pulso) — La mesa chica de la CGT volverá a reunirse para definir los próximos pasos de su plan de lucha contra el Gobierno de Javier Milei.
La próxima movilización se convocará bajo el reclamo de las «familias endeudadas». Se realizará frente al Ministerio de Economía. La fecha prevista es el 19 o 20 de agosto, según la fuente.
Un quinto paro general sigue sobre la mesa. Sin embargo, la propia dirigencia sindical reconoce que no están en condiciones de lograr adhesión significativa.
El antecedente pesa. En la movilización del 22 de julio frente al Congreso, los sindicatos tuvieron presencia limitada. Faltó buena parte de los principales dirigentes cegetistas. Varios de los que concurrieron permanecieron menos de media hora.
Ese resultado explica por qué la CGT descartó inicialmente la huelga general. Cuando lanzó el plan de lucha el 7 de julio, la central concluyó que no existían garantías suficientes de éxito. También descartó el esquema de paros sectoriales rotativos «a la francesa».
El calendario continúa. La CGT planea además una concentración durante la reunión del Consejo del Salario Mínimo, cuya fecha no fue establecida. También prevé participar de la Semana Social de la Iglesia y organizar una movilización por el Día de la Industria el 2 de septiembre.
Lectura editorial. La CGT acumula un calendario extenso para disimular una debilidad estructural: no consigue movilizar a sus propias bases. Cambiar la excusa —jubilados, endeudados, industria— no resuelve el problema de fondo. El aparato sindical gasta energía organizativa en protestas de bajo impacto mientras el Gobierno avanza con su agenda de desregulación y ajuste fiscal. Para el libre mercado, la señal es clara: la resistencia corporativa pierde fuerza cuando los trabajadores no la respaldan con los pies.



