PERU (Pulso) — La Casa Blanca publicó el informe «La Gran estafa del transbordo». Señala a unos cuarenta países —incluido Perú— como puntos de reenvío de productos chinos hacia Estados Unidos.
Según el documento, la práctica elude aranceles por un valor de US$60.000 millones. Otros informes citados en el texto estiman el volumen entre US$30.000 millones y US$40.000 millones.
El mecanismo denunciado: ensamblar productos chinos en un tercer país para que no figuren como «hechos en China». Así llegan a EE.UU. con aranceles más bajos.
El asesor comercial Navarro lo calificó de «auténtica estafa». Afirmó que China «enmascara su origen durante el tránsito» y que eso «roba decenas de miles de millones de dólares» al presupuesto estadounidense, según el documento.
Los cuarenta países se dividen en tres niveles por volumen de mercancías vinculadas a China. Nivel 1: Canadá, UE, India, Israel, Japón, México, Corea del Sur y Taiwán. Nivel 2: Brasil, Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía y Vietnam. Nivel 3: Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Kenia, Marruecos, Panamá, Perú, Filipinas, Suiza y Emiratos Árabes Unidos, entre otros.
El USTR ya incluyó disposiciones antitransbordo en acuerdos negociados tras el «Día de la liberación». Aún trabaja en definir «reglas de origen» para determinar dónde se fabrica cada producto.
Navarro remarcó que Trump prometió «aranceles más altos y una frontera mejor protegida» para cerrar esta vía.
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Para Pulso Global, el informe expone una grieta estructural en el sistema arancelario. Perú aparece en el nivel de menor volumen, pero la inclusión en la lista implica riesgo real de represalias comerciales. Lima necesita claridad jurídica sobre reglas de origen. La libre empresa exige reglas parejas: el transbordo opaco distorsiona la competencia y castiga a quienes producen con origen legítimo.



