COLOMBIA (Pulso) — María Fernanda Cabal confirmó que solicitará la escisión del Centro Democrático. Su objetivo: fundar su propia colectividad política.
En entrevista con El Colombiano, la exsenadora fue directa. «Yo no quiero pertenecer a ningún otro partido, quiero hacer el mío», afirmó.
Su diagnóstico del partido es duro. Según Cabal, Uribe y las directivas «no entendieron que ese espacio era el espacio de la derecha». Añadió que «nunca iba a ser considerada una candidata» dentro del Centro Democrático.
Sobre la campaña de De la Espriella, señaló que «usaron su imagen por todas partes». Aclaró que no acompañó a ningún candidato en primera vuelta. Tampoco respaldó la campaña de Paloma Valencia, a quien calificó de buena senadora pero criticó por «moverse al centro».
Respecto a un posible ministerio, Cabal precisó que no habló directamente con Abelardo. Según ella, De la Espriella se comunicó con su esposo y su hijo. El mensaje, dijo, fue que «no quería ministros que hicieran política».
Cabal afirma tener un 80% de reconocimiento. Sostiene conocer a Kast desde hace diez años, a Milei desde hace nueve y a Abascal desde hace siete. Fundó hace cuatro años «Escuela Libertad», descrita como un espacio de batalla cultural.
Su postura económica es nítida. «La riqueza se crea, no se redistribuye», declaró. Criticó los eufemismos del «capitalismo consciente» y la «economía solidaria».
Lectura editorial. Cabal encarna la tensión que fractura a la derecha colombiana: entre la derecha institucional que teme su propio nombre y una nueva derecha que lo reivindica sin complejos. Su salida del Centro Democrático no es una derrota; es una apuesta por el espacio que ese partido dejó vacío.
El principio en juego es claro: sin una oposición articulada y sin disculpas, el petrismo no encontrará contrapeso real. La fragmentación de la derecha es, hoy, el mayor activo del oficialismo.



