ARGENTINA (Pulso) — El Autódromo Óscar y Juan Gálvez está en plena transformación. La obra avanza al 60%, según fuentes oficiales. El rediseño corre a cargo de Tilke Engineers & Architects, empresa fundada por el ingeniero alemán Hermann Tilke.
Tilke diseñó circuitos de Fórmula 1 en China, Baréin, Malasia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos. Su firma ahora pone el sello en Buenos Aires.
La nueva pista tendrá casi cinco kilómetros de extensión. Podrá recibir a 150 mil personas. Los vehículos alcanzarán 340 km/h en la recta principal. El ancho mínimo será de 12 metros; la recta principal se amplía a 15 metros y la curva 1, a 18 metros.
La novedad clave: el trazado se extiende sobre el espacio del kartódromo actual. Ese sector será reubicado. El cambio estira la recta opuesta e incorpora una nueva horquilla. El objetivo es cumplir las regulaciones de la FIA para Fórmula 1.
La variante para MotoGP medirá 4,3 kilómetros y tendrá catorce curvas, una menos que la alternativa para monoplazas. El autódromo recibirá al MotoGP el año próximo, según la fuente.
La última carrera de F1 en Buenos Aires fue en abril de 1998. Michael Schumacher ganó holgadamente. Esteban Tuero, único argentino en pista, no completó las 72 vueltas.
Más de 600 mil personas asistieron a la exhibición de Franco Colapinto en Palermo. Esa cifra duplicó la asistencia al Gran Premio de São Paulo en Interlagos. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, supervisó los avances y declaró: «Son inversiones que nos posicionan como una ciudad atractiva ante los ojos del mundo».
Buenos Aires fue designada Capital Mundial del Deporte en 2027, según Macri.
Lectura editorial. El proyecto es un caso de inversión en infraestructura con retorno medible: turismo, imagen y atracción de capitales privados. El libre mercado del deporte global premia a las ciudades que ofrecen certeza jurídica y obras terminadas. Buenos Aires apuesta a ese tablero. El cronómetro corre: el MotoGP es el primer examen; la F1, el premio mayor.



