COLOMBIA (Pulso) — Colombia sigue atendiendo las consecuencias del terremoto del lunes 10 de agosto de 2026.
El balance oficial, según el presidente Abelardo de la Espriella, registra 265 fallecidos, 3.494 heridos y 496 desaparecidos. El epicentro fue San José de Palmar, en el Chocó.
Las ciudades más afectadas son Cali, Pereira, Armenia, Manizales y Quibdó. Las otras 27 capitales operan con normalidad o presentan afectaciones menores, según la información disponible.
Asocapitales pidió coordinación entre administraciones locales y autoridades nacionales. Entre las acciones planteadas: equipos USAR de Bogotá y Medellín hacia Cali, y canalización de necesidades ante la Sala de Crisis Nacional.
El fútbol responde. Atlético Nacional confirmó que destinará una parte de lo recaudado en boletería del partido ante Independiente Santa Fe —quinta fecha de la Liga BetPlay II-2026— a las familias damnificadas. El encuentro se juega este sábado 15 de agosto, a las 6:05 p. m., en el estadio Atanasio Girardot de Medellín.
Los precios de las entradas son los siguientes: Sur, Norte y Gramilla a $45.000; Oriental Baja $67.000; Oriental Alta $73.000; Occidental Baja $119.000; Occidental Alta $130.000; Platea $198.000.
El club instalará además un centro de acopio humanitario desde la 1:00 p. m. hasta las 6:30 p. m. en la puerta 7. Recibirá alimentos no perecederos, artículos de aseo y elementos de primera necesidad. También habrá jornada de donación de sangre liderada por Quirosalud y un punto de aportes económicos a través de PRESENTES, corporación con más de 43 años trabajando con comunidades afectadas por desastres.
Confirmado. La iniciativa no se limita a los asistentes al estadio: quienes se acerquen a las carpas de la plazoleta Occidental también podrán contribuir.
La respuesta del sector privado y del deporte organizado contrasta con la magnitud del desafío institucional. Mientras el aparato estatal coordina la emergencia, es la sociedad civil —clubes, corporaciones, ciudadanos— la que moviliza recursos con rapidez. Esa capacidad de autoorganización, sin esperar al Estado, es precisamente el músculo que Colombia necesita fortalecer ante catástrofes de esta escala.



