ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. El Ejército Argentino lanzará su primer nanosatélite militar a fines de octubre. El dispositivo se llama ETNS —evaluador tecnológico satelital— y fue desarrollado por CITEDEF.
El vector es un cohete Falcon 9 de SpaceX, dentro de la Misión Transponder 18. Una firma especializada radicada en España reservó el espacio en el lanzador mediante un deployer estándar CubeSat de 10 por 10 centímetros.
El proyecto arrancó en 2016 bajo el Programa de Investigación y Desarrollo para la Defensa (PIDDEF) del Ministerio de Defensa. La Dirección General de Comunicaciones, Informática y Ciberdefensa del Ejército financió la etapa final.
El satélite orbitará en LEO, entre 500 y 600 kilómetros de altitud. Completa una vuelta cada 90 minutos. La ventana de comunicación con estación terrena nacional es de unos 13 minutos por pasada, dos o tres veces al día.
Sus paneles solares alcanzan una eficiencia cercana al 30%, desarrollados con apoyo de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Los paneles convencionales domésticos rinden entre 16% y 17%, según las fuentes.
El ETNS usa componentes COTS —disponibles en comercios de electrónica—. Según el ingeniero Bruña, «no tiene sentido subir a órbita algo oneroso desde el punto de vista comercial para que esté en órbita por unos pocos años».
El ingeniero Longo define la misión como modesta: «siempre se buscó comprobar el sistema y dominar la tecnología para, luego, ir a desarrollos más concretos». El experto Arrieta advierte que «poner un objeto en el espacio es difícil. El riesgo es permanente».
El proyecto incluyó colaboración con la Universidad de Palermo y COPITEC en desarrollo de antenas. Para telemetría global, emplea la red SatNOGS. El Ejército puede aplicar cifrado cuántico a los datos transmitidos.
Esto es lo que se sabe. El ETNS es exactamente el modelo que debería replicarse: bajo costo, componentes de mercado, alianza con el sector privado internacional y resultado concreto. Frente a décadas de proyectos estatales faraónicos, este nanosatélite demuestra que la austeridad y la innovación no son contradictorias. La soberanía tecnológica se construye con eficiencia, no con gasto.



