VENEZUELA (Pulso) — Confirmado. El politólogo Benigno Alarcón analizó el estado real de las negociaciones en Venezuela. Sus conclusiones son directas: sin presión de Washington, no hay avance.
La mesa de diálogo entre la Asamblea Nacional chavista —presidida por Jorge Rodríguez— y la representación de la AN de 2015 entró en pausa. No retomará actividad hasta las primeras semanas de septiembre. «No entiendo la razón de esa pausa», declaró Alarcón según la fuente. «Con la situación de urgencia que tenemos en el país no se justifica».
El receso parlamentario del chavismo agrava el cuadro. Activar la Comisión de Postulaciones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) requiere un Poder Legislativo activo. Eso no ocurrirá antes de mediados de septiembre. Los cambios prometidos al sistema judicial quedan en suspenso.
Sobre las liberaciones de presos políticos recientes, Alarcón fue escéptico. No responden a flexibilidad interna del régimen, según su criterio. Responden a intervención directa de la administración estadounidense para forzar entregas. Y no abarcan a la totalidad de los prisioneros políticos.
La asimetría de intereses es el nudo del problema. Para el gobierno, no alcanzar acuerdo tiene costo cero. El statu quo es su mejor escenario. Para la oposición, el costo de no mostrar resultados es total: su legitimidad ante la ciudadanía se erosiona con cada semana sin avances.
Respecto al TSJ, Alarcón señaló que el número de magistrados no es lo crítico. Lo crítico es su independencia. «Lo que todos esperamos es un TSJ conformado por magistrados independientes, con experiencia y experticia», afirmó, «que no sean simplemente magistrados del gobierno de turno cuyo mérito es ser leales al gobierno que está mandando».
Su diagnóstico final fue contundente: «Si la presión de los Estados Unidos desaparece, pues estamos en el mismo escenario que estábamos en el pasado. Hoy por hoy, lo único que mueve el tablero es la presión norteamericana».
Esto es lo que se sabe. El análisis de Alarcón confirma lo que Pulso Global ha sostenido: la diplomacia de presión de la administración Trump es el único factor que diferencia este proceso de los ciclos de negociación fallidos anteriores. Sin ese ancla externa, el aparato chavista tiene todos los incentivos para dilatar, desgastar y sobrevivir. La oposición, en cambio, corre contra el reloj de su propia credibilidad. El reinicio de septiembre será la prueba.



