VENEZUELA (Pulso) — Elliott Abrams, exsubsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, disparó contra la política venezolana de Donald Trump. Lo hizo en una entrevista con NTN24 difundida este miércoles.
Abrams cuestionó que Washington pueda estar priorizando intereses petroleros sobre la democratización. «Si yo fuera venezolano, yo también me preguntaría: ¿qué está pasando? ¿Qué es el objetivo? ¿Más petróleo o más democracia?», afirmó según la fuente.
El exdiplomático señaló que Trump ha usado expresiones muy favorables para referirse a Delcy Rodríguez, entre ellas «terrific, excellent». Eso, dijo, alimenta el desencanto venezolano con Estados Unidos.
«Los venezolanos pensaban que lo que pasó el 3 de enero era el primer paso hacia el fin del régimen y la democratización de Venezuela. Ahora dudan que sea así», advirtió Abrams.
Sobre el proceso electoral, fue directo: «El interés de Delcy Rodríguez y su grupo es asegurar que nunca sea posible crear las condiciones para elecciones». Criticó además que no exista aún un calendario definido.
Abrams respaldó el regreso de María Corina Machado. Sostuvo que su presencia sería «un paso muy importante hacia no solo elecciones, sino estabilidad política». Rechazó la narrativa de que su retorno generaría inestabilidad.
Puso en duda la legitimidad de las negociaciones con Dinorah Figuera. A su juicio, Machado y Edmundo González representan el liderazgo democrático venezolano.
Celebró las excarcelaciones de presos políticos, pero advirtió que «se necesita más». La Plataforma Unitaria Democrática reportó 105 excarcelaciones; el gobierno interino dijo haber otorgado 131, según la misma fuente.
En materia económica, Abrams fue claro: «Los inversores quieren cuidar su dinero. Si no hay garantías, no hay inversión. Trump no entiende eso». Mencionó a Chevron y Exxon como compañías que necesitarán garantías antes de comprometer recursos.
Pulso Global observa: la advertencia de Abrams expone una tensión real. El libre mercado exige certeza jurídica; sin ella, el capital no llega. Si Washington negocia estabilidad petrolera a cambio de impunidad política, el resultado es peor para ambos frentes: ni democracia ni inversión sostenible. El desencanto venezolano que describe Abrams no es retórica; es el costo de señales contradictorias desde el poder.



