USA (Pulso) — SEATTLE — El seleccionado de Estados Unidos quedó eliminado del Mundial. Mauricio Pochettino no quiso pronunciarse sobre su continuidad como entrenador del USMNT la noche del lunes.
«En las próximas semanas podemos empezar a hablar si la federación quiere hablar», dijo Pochettino tras la derrota 4-1 ante Bélgica. «Ahora mismo se trata de descansar un poco, pensar, tener conversaciones con la federación para ver cuál es la decisión».
Según reportes previos al torneo, US Soccer le habría presentado una oferta de contrato hasta el Mundial 2030. Si Pochettino tiene interés en aceptarla es otra cuestión.
El técnico estuvo solo 18 meses al frente del equipo. El USMNT clasificó automáticamente al Mundial como nación anfitriona, lo que hace este ciclo muy distinto a uno completo de cuatro años que incluiría eliminatorias.
Entre los factores que podrían inclinar la balanza: la probable Copa América 2028 en suelo estadounidense, la continuidad de los mismos jugadores de cara al Mundial 2030 en la península ibérica y Marruecos, y la apertura de unas nuevas instalaciones en Fayetteville, Georgia.
En contra: Pochettino ha expresado abiertamente su deseo de volver a la Premier League. AC Milan, club que mostraba interés en él, ya contrató a Ruben Amorim. La mayoría de los puestos en clubes europeos están cubiertos en este punto del ciclo.
Confirmado. La decisión queda en suspenso.
Lectura editorial. El resultado ante Bélgica expone los límites de un proyecto construido sobre la ventaja del anfitrión, sin el desgaste real de una clasificación. Para el libre desarrollo del fútbol estadounidense, lo que viene —un ciclo completo con eliminatorias— es la verdadera prueba. La federación deberá decidir si un técnico con la mirada puesta en Europa es el hombre indicado para ese trabajo. El mercado de entrenadores, como el de cualquier otro mercado, premia la convicción y penaliza la ambigüedad.



