TURQUIA (Pulso) — Confirmado. Arqueólogos descifraron una inscripción aramea de 1.700 años hallada en un templo subterráneo de Mitra en el Castillo de Zerzevan, Turquía. El texto permaneció sin descifrar desde su descubrimiento en 2017.
El engraving está ubicado en la entrada del templo, junto a una representación de una cruz. Fue escrito en arameo, idioma ampliamente hablado en el antiguo Oriente Próximo, incluyendo por Jesucristo, según las fuentes.
El profesor Mehmet Sait Toprak, de la Universidad Mardin Artuklu, comunicó el hallazgo a la agencia estatal turca Anadolu Agency (AA). Toprak analizó el lenguaje y las formas de las letras comparándolas con inscripciones en siríaco antiguo y arameo de los siglos II y III d.C., y concluyó que la inscripción data del siglo III o IV d.C.
Según Toprak, la inscripción menciona tanto a Mitra como a Jesucristo, simbolizando el cambio de una fe a la otra. El profesor también indicó a AA que el grabado contiene referencias a la Santa Cruz. «Este es un descubrimiento arqueológico extremadamente importante», declaró.
El director de excavación Aytaç Coşkun dijo a AA que hallazgos previos de monedas habían sugerido que el templo fue abandonado en el siglo III o IV, pero que la inscripción recién descifrada aporta nueva evidencia directa de que fue cerrado y sellado simbólicamente por cristianos. Coşkun añadió que, una vez que los emperadores romanos del siglo IV abrazaron el cristianismo, el mitraísmo fue visto como una religión rival.
El mitraísmo fue una religión de misterio asociada a la luz y el orden cósmico. Durante los siglos II y III d.C. estuvo extendida por todo el Imperio Romano. El santuario subterráneo de Zerzevan es considerado uno de sus templos mejor conservados.
El hallazgo se suma a otros recientes en Asia Menor. El verano pasado, arqueólogos en la antigua ciudad de Olimpo descubrieron los restos de una iglesia cristiana del siglo V con una inscripción oculta por más de 1.000 años. Ese mismo año, excavaciones en Kaunos revelaron los restos de un hospital romano transformado posteriormente en santuario cristiano.
Pulso Global observa: cada nueva piedra descifrada en Asia Menor reafirma la profundidad histórica del cristianismo como fuerza civilizatoria real, no solo espiritual. El registro arqueológico habla por sí solo: donde llegó la cruz, las instituciones cambiaron. Ese es el dato que ningún marco ideológico puede borrar.



